Dorotea Barnés

Nacida en Pamplona, en 1904, Dorotea Barnés fue la mayor de cuatro hermanas, en una familia muy vinculada a la Institución Libre de Enseñanza. Las tres hermanas mayores, Dorotea, Adela y Petra, fueron científicas y trabajaron en el edificio Rockefeller entre 1932 y 1936. En particular, Dorotea se doctoró en Química en 1931. Desde 1928 era socia de la Sociedad Española de Física y Química y completaba su formación asistiendo a los cursos organizados por Marie Louise Foster en el laboratorio Foster de la Residencia de Señoritas. En 1929, gracias al apoyo de la Dra. Foster, obtuvo una beca del Smith College y una pensión de la Junta para la Ampliación de Estudios (JAE), viajando a Estados Unidos para iniciarse en las técnicas del análisis espectral. Gladys Anslow, doctora en Física por Yale y profesora del departamento de Química, fue la directora de su investigación. En ese periodo, Dorotea Barnés se especializó en el uso de la Espectroscopía para el análisis químico, una técnica que en esa época exigía una sólida formación en el campo de la Óptica. Fruto de la colaboración de estas tres científicas, Foster, Anslow y Barnés, fue la publicaciónA Study of Some of the Chemical Characteristics and the Absorption Spectrum of Cystine” (J. Biol. Chem, 89:665-675 (1930)), trabajo pionero en la aplicación de técnicas químico-físicas a moléculas de interés biológico, un campo que ha sido posteriormente muy cultivado en el campus de la Colina de los Chopos en el que nos encontramos.

Tras obtener el Master Degree of Science por el Smith College en junio de 1930, en septiembre de ese mismo año le fue concedida una beca “Marion le Roy Burton” para la Universidad de Yale, una de las universidades de más difícil acceso para las mujeres. En este periodo, la investigadora realizó un estudio comparativo de los ácidos nucleicos en ciertas bacterias patógenas, trabajando con el profesor Coghill en el Sterling Chemistry Laboratory. Durante sus dos años de permanencia en Estados Unidos visitó, además, las universidades de Harvard y Columbia. En 1932, Dorotea Barnés regresó a España. Hasta 1934 trabajó como becaria con Miguel A. Catalán en la sección de Espectroscopía del Instituto Nacional de Física y Química, también conocido como el Instituto Rockefeller. Miguel Catalán le encargó viajar a Graz, Austria, al laboratorio del profesor K.W. Fritz Kohlrausch, para aprender las entonces nuevas técnicas de la Espectroscopía Raman, técnicas que ella introdujo en España. A su regreso publicó el primer trabajo sobre esta técnica en los Anales de la Sociedad Española de Física y Química (Kohlraush y Barnés, Anales de la SEFQ, 30, 733-742,1932). En 1933 consiguió la cátedra de Física y Química del Instituto Lope de Vega de Madrid. El estallido de la guerra civil la obligó a exiliarse, con su hija y su marido, a Carcasonne (Francia). A partir de ese momento, Dorotea Barnés abandonó el trabajo científico. Dorotea y su familia regresaron a España en 1940.

Pioneras en el Rockefeller

Desde la inauguración del Instituto Nacional de Física y Química hasta 1936, 36 científicas trabajaron en las diferentes secciones del “Rockefeller”. Se trata de una cifra importante, teniendo en cuenta su presencia apenas testimonial en la ciencia española hasta ese momento. Fueron alumnas brillantes, muchas de las cuales compatibilizaban su trabajo en investigación con cátedras de instituto, como Vicenta Arnal Yarza, Dorotea Barnés o Carmen Herrero Ayllón. Algunas había cursado dos carreras como Josefa González Aguado, que estudió Química y Farmacia. Son también investigadoras fructíferas, que contribuyeron con 63 publicaciones a la productividad del centro en este periodo.

Hay que destacar a ocho científicas del Rockefeller que fueron pensionadas por la JAE para realizar estancias en el extranjero. Sus temas siguen las líneas de investigación que se desarrollaban en el instituto. De la sección de Espectroscopía, dirigida por Miguel A. Catalán, recibirán pensiones Pilar de Madariaga, para estudios de Química en Vassar College, Nueva York; María Paz García del Valle, para estudios espectroscópicos en Harvard con el profesor Saunders, y también la mencionada Dorotea Barnés. De la sección de Electroquímica, dirigida por Julio de Guzmán Carrancio, Vicenta Arnal Yarza irá a estudiar electroquímica y Química-Física a Suiza y Alemania y Manuela González Alvargonzález, a estudiar Química a Bryn Mawr, Pennsylvania. De la sección de Química-Física, dirigida por Enrique Moles, será pensionada María Teresa Salazar, quien viaja al Laboratoire de Chimie Physique Appliquée con el profesor René Audubert. Finalmente, de la sección de Rayos X, dirigida por Julio Palacios, en 1932, Felisa Martín Bravo, la primera doctora en Física en España, va a Cambridge, y Piedad de la Cierva Viudes a Copenhague, para realizar estudios de física teórica.

Ser pionero nunca ha sido fácil, pero ser pionera lo es mucho menos. Al igual que ocurrió a sus compañeros varones, la mayoría de estas mujeres vieron truncadas sus carreras por la guerra, el exilio y la depuración. A pesar de todo, su legado perduró y otras tomaron el testigo. Sirva el nombre de esta biblioteca como homenaje a todas ellas. Que su esfuerzo no caiga en el olvido y que sigan siendo ejemplo para todos y modelos a seguir para nuestras hijas.

Inauguración

Fechas y hora: El 11 de marzo del 2020 a las 11:00 de la mañana

Lugar: En el salón de actos del Instituto de Química Física Rocasolano.

C/ Serrano 119, Madrid

Programa:

  1. Bienvenida. Rosa Menéndez. Presidenta del CSIC
  2. Inauguración dela biblioteca
  3. Carmen Sarasúa
    Profesora de Historia Económica de la Universitat Autònoma de Barcelona
    Autora del documental: “Las mujeres de la herencia del 98: la primera oportunidad”
  4. Proyección del documental
  5. Carmen Magallón
    Presidenta de la Fundación SIP – Seminario de Investigación para la paz.
    Autora del libro: "Pioneras Española en las Ciencias. Las mujeres del Instituto Nacional de Física y Química"
  6. Vino de honor